El terremoto en Nepal ofrece a los cristianos una oportunidad única.

Los Nepalíes usan sus manos para cavar entre los escombros buscando sobrevivientes.
Los líderes de los ministerios autóctonos dijeron que el terremoto de Nepal ofrece a los cristianos una gran oportunidad para unirse a sus compatriotas y demostrarles que son una fuerza para el bien, y no agentes de discordia, como son representados por los nacionalistas hindúes.
La directora de Christian Aid Mission para el Sur de Asia dijo que aunque la presencia de las agencias internacionales de ayuda ha sido fundamental para comenzar a obtener ayuda para los cerca de 2 millones de personas desplazadas por el terremoto de magnitud 7.8 del 25 de abril, los cristianos autóctonos y otros nepalíes que trabajan juntos a través de líneas étnicas y religiosas han distribuido la mayor parte de la ayuda.
Sarla, que fue a su país de origen para evaluar las necesidades y alentar a los ministerios asistidos por Christian Aid, dijo: "La mayoría de la ayuda ha venido de los nepalíes, ya sea desde la diáspora o de los que viven aquí. Ellos son los que están llevando la ayuda como pueden".
En el proceso, personas de diversos orígenes se han unido, y esto va a ser bueno para la manera en que los nepalíes ven a los cristianos, añadió.
Sarla señaló que los médicos nepalíes han pasado días sin dormir salvando vidas y extremidades, y un misionero autóctono asistido por Christian Aid Mission soportó lluvias, el terreno abrupto y otras dificultades para llevar ayuda a una aldea en el distrito Bhaktapur, en las afueras de la ciudad capital de Katmandú.
Ella dijo: "Cuando llegue el momento de volver a la aldea para compartir a Cristo, él será muy bien recibido".
El caos y los retrasos en la distribución que surgen normalmente los primeros días después de un desastre natural, poco a poco se están resolviendo, y aunque muchos sobrevivientes se sienten frustrados de que los alimentos, el agua, las medicinas y las lonas para las carpas improvisadas no los han alcanzado, los cristianos no están enfocados en quejarse, sino en amar a sus vecinos, dijeron los líderes del ministerio.
SS Chhetrie, el líder de un ministerio, dijo: "Este no es un momento para criticar al gobierno, sino una oportunidad para explicar al gobierno lo que los cristianos son y lo que hacen en Nepal. Nuestro objetivo no es dañar la cultura y las tradiciones de Nepal, como algunos piensan. Ellos necesitan saber que esta presencia cristiana ayudará al país, a su desarrollo, y que somos personas que aman y cuidan a la gente de Nepal".
Antes del terremoto, los medios de comunicación y el gobierno lentamente habían comenzado a aceptar a los cristianos en Nepal, la única monarquía hindú del mundo hasta el año 2008. Ese año Nepal comenzó la transición hacia una república constitucional laica y pluralista. Sin embargo, el extremismo hindú desde entonces ha aumentado.
Chhetrie dijo: "Hay muchos grupos hindúes fanáticos. Casi todos los días nos atacan. Cada día tenemos que mudarnos de un lugar a otro. No podemos adorar en el mismo lugar. La policía nos aconseja eso".
Por lo tanto los esfuerzos de socorro del terremoto ofrecen a los cristianos autóctonos la oportunidad de demostrar el amor de Cristo por medio del cuidado de sus compatriotas en una forma que no pasará desapercibida para el gobierno, los medios de comunicación o los nacionalistas hindúes. Todos los 12 ministerios asistidos por Christian Aid Mission están ayudando a distribuir artículos de socorro a una o tres aldeas cada uno, dijo Sarla.
Algunos de misioneros autóctonos saben el idioma nawar, lo que ayuda al ministerio a llegar al grupo étnico Nawar. Muchas personas mayores Nawar no saben nepalí.
A causa de las numerosas muertes se están conduciendo cremaciones en masa, sin los rituales hindúes estándar.
Parte de la infraestructura de comunicaciones del país aún está inutilizada, lo que ha contribuido a problemas en la coordinación del alivio, y ha dejado a los sobrevivientes sin saber si sus seres queridos están vivos o no, dijo Sarla.
Ella dijo: "Vi a la gente excavar entre los escombros desesperada por encontrar algunas pertenencias. En sus rostros hay incredulidad, todavía no pueden dar sentido a su pérdida. Muchas personas mayores están sentadas con la esperanza de que alguien venga al rescate".
En el hogar de niños de un ministerio, una niña perdió a su madre y a su hermana menor a causa de lesiones durante el terremoto, dijo, y un niño perdió una abuela.
En otras áreas, aunque en pueblos enteros las casas y aun los templos se derrumbaron, el gobierno ignora a los sobrevivientes porque no hubo muertes, señaló Sarla.
Ella dijo de los pueblos de alta montaña: "Estos lugares son muy ventosos y fríos. A menos que sus casas sean reparadas, la gente va a estar fuera durante meses, incluso años".
Sarla dijo que en zonas donde los deslizamientos de tierra no bloquearon las carreteras, los ministerios asistidos por Christian Aid están llevando a pie ayuda a las aldeas remotas de las montañas, cargando enormes bultos de artículos de socorro en sus espaldas. En un esfuerzo por distribuir alimentos a la zona de Lamosangu, al noreste de Katmandú, un ministerio llevó dos camiones cargados de arroz, lentejas, aceite, sal, jabón y otros artículos durante cuatro horas, con grandes dificultades debido a las grandes rocas que habían caído en el camino. Con el tiempo ese tipo de carreteras se convierten en senderos de montaña.
Ella dijo: "No hay manera de ir en camión a esos pueblos, porque no hay camino. Así que tuvimos que parar, llamamos a los habitantes del pueblo y distribuimos la ayuda a cuatro pueblos diferentes".
Un templo se derrumbó matando a 17 personas, dijo. Los residentes pudieron cavar entre los escombros para sacar a la madre del pastor. Antes de que terremoto derrumbara el segundo piso de la estructura de tres pisos, los niños que se habían reunido en la planta baja pudieron salir corriendo; ninguno resultó herido.
En esa zona, cerca del epicentro, hubo cerca de 3,000 muertes, el mayor número de cualquier distrito, dijo.
Aunque se puede comprar alimentos localmente gracias a los suministros procedentes de la India y otros distritos en Nepal no afectados por el sismo, no hay carpas, dijo Sarla. Los misioneros están tratando de llevar lonas y cubiertas de plástico para cobijar a los supervivientes.
"Algunas personas todavía duermen afuera", dijo Sarla. "Aunque la mayoría ha regresado a sus hogares, ellos duermen en la planta baja y mantienen sus puertas abiertas para poder escapar en cualquier momento".
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