Muere B.B. King, leyenda del blues con raíz gospel

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15 de mayo de 2015 - Riley B. King falleció a los 89 años, después de una extensa trayectoria musical cuya influencia ha llegado a artistas de todo el mundo y diferentes estilos.

“Sólo me jubilaré cuando me llame el de arriba." Ese momento ha llegado en la madrugada del viernes cuando B.B. King ha fallecido, a los 89 años, en su residencia en Las Vegas. La frase la decía en una de sus últimas entrevistas concedidas en España, al diario El País, en el año 2010. El músico arrastraba en los últimos meses diversos problemas de salud, vinculados a una edad avanzada que, sin embargo, no había logrado retirarle de los escenarios hasta octubre del pasado año, cuando ofreció su última actuación. Uno de sus últimos mensajes, publicado el 1 de mayo en su cuenta oficial en Facebook, agradecía “los buenos deseos y las oraciones” mientras continuaba su recuperación en su casa. 

Nació en una familia pobre, en las plantas de algodón de Misisipí. Sufrió en su infancia el abandono de su padre y fue criado por su abuela, dado que su madre tampoco tenía medios para cuidar de su familia. Su primer acercamiento a la música fue en la iglesia bautista Elkhorn de Kimichael, donde empezó a cantar en el coro góspel. Una influencia que fue importante en su vida y en su trayectoria musical posterior, donde destacó desde muy joven por su habilidad con la guitarra. 

Muchos le recordarán como un célebre guitarrista, que ha influenciado a cientos de artistas y grupos de diferentes estilos, desde el rock al pop pasando por el soul o el jazz. Por supuesto, en su estilo, el blues, es una leyenda, tal vez una de las figuras que más hizo por popularizar este estilo.   UNA VIDA EN EL ESCENARIO En la entrevista que concedió a El País en 2010, comentaba que quiso “tocar la guitarra cuando vi al predicador de mi iglesia tocar. Quise ser como él. Aunque siempre quise ser un cantante de gospel, no de blues, pero con el gospel no me daban propinas en las esquinas y con el blues me daban unas muy buenas...”

Su pasión musical no se apagó con el paso de los años. “¿Jubilarme? Todo el mundo lo hace alguna vez. Yo solo lo haré cuando me llame el de arriba. Ya no toco tanto como antes, cuando hacía 300 conciertos al año, pero algún día todos tenemos que parar”. Se definía a sí mismo como “un tipo feliz y siempre sonrío”, a pesar de tocar un estilo definido por la tristeza. “Lloro y me duele mucho cuando la gente mata”, decía King. “No entiendo por qué no nos entendemos más los unos con los otros. Me encantaría vivir lo suficiente para ver cómo el mundo cambia y vive en paz”.

Fuente: protestantedigital.com/

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