Filipinas: Alfabetización, la vía a la Palabra de Dios.

En áreas empobrecidas de Mindanao, una isla de mayoría musulmana en las islas Filipinas, Puertas Abiertas imparte clases de lectura y escritura básica a niños, jóvenes y cristianos de trasfondo musulmán (CTM). El aprendizaje, sin embargo, no termina ahí. En clase, los participantes reciben instrucción de otras áreas de la vida cuando los profesores usan material lectivo sobre salud, higiene, y sustento. Más importante aún, el don de la lectura les permite entender y aferrarse al mensaje de la Biblia, a su consuelo y fuente de fortaleza en medio de la persecución y otros retos de la vida diaria. Aquí os contamos la historia de cinco personas cuyas vidas fueron cambiadas la alfabetización que todos los que apoyáis la obra de Puertas Abiertas hacéis posible.
La confianza de Sauda para compartir
El 18 de mayo, un hombre del pueblo de Sauda se intoxicó con un pez globo. Se mareó y se desmayó. Todo el mundo entró en pánico ya que sabían que el pez era mortal. Sin embargo, en vez de llevar al hombre al hospital, la familia lo llevó a un médico hechicero.
Sauda y su amiga Hulma, asistentes de la clase de alfabetización, estaban cerca de la casa del hombre cuando el hechicero llegó, y escucharon que los intentos de este para sanar al hombre fallaban. Un familiar del hombre le dijo a la familia que conocía a alguien que sabía cómo orar: Sauda. Y así, convocada por la familia, Sauda y Hulma fueron al hombre intoxicado para brindarle ayuda.
Cuando Sauda vió al hombre enfermo, supo lo que tenía que hacer. Le compartió el Evangelio: “le dije, ‘si eres sanado por esta oración, por favor entiende que no se trata de mí. Es todo debido a Jesús’”, nos contó Sauda.
Acto seguido, oró. De manera instantánea, el hombre vomitó. Según dijo, sintió algo que no podía explicar dejando su cuerpo. Todos los que vieron el milagro se quedaron asombrados y entendieron que el Jesús en quien Sauda creía era Todopoderoso.
“Le doy las gracias a Dios porque a través de la clase de alfabetización hemos aprendido palabras simples. Hemos aprendido sobre profetas de la Biblia y también aprendimos a cantar bien. Estamos verdaderamente agradecidos a Jesucristo por permitirnos asistir a las clases de alfabetización. A pesar de estar aquí en un lugar tan difícil, no se nos impide crecer en nuestra fe”, dice Sauda.
“Gracias a la alfabetización a través de la Biblia, los participantes recuerdan versículos fácilmente y su fe en Jesucristo es fortalecida, especialmente cuando aparecen retos en su camino,” comparte Ligaya*, el profesor de Sauda. “Sauda siempre lleva en el corazón a 1 Pedro 5:7 que dice, ´echando toda su ansiedad sobre Él porque Él tiene cuidado de vosotros”, continúa Ligaya.
Libby*, otro de los profesores, añade: “Los participantes ya no tienen temor si las personas le preguntan sobre su fe porque saben que el Espíritu Santo será quien les dará sabiduría sobre cómo y qué decir cuando son preguntados”.
El mayor sueño de Riajane
Todos en la comunidad de Riajane quieren tener una barquita a motor. Riajane, otra participante de la clase de alfabetización, no era diferente. Habiendo crecido rodeada de mar y siendo la pesca el pan de cada día de su familia, siempre soñó con sacar de la pobreza a su familia, y una barquita a motor podía ser la solución.
“Algunos de los parientes de Riajane ya están contentos de poder comer tres veces al día,” dice un compañero de Puertas Abiertas, y continúa: “Sin embargo, después de asistir a la clase de alfabetización, Riajane y sus compañeros de clase cambiaron sus ambiciones. Sus ojos fueron abiertos al ver que la educación puede cambiar su forma de vivir”.
Cuando le pregunté lo que quería ser algún día, la respuesta inmediata de Riajane fue esta: “quiero convertirme en una enfermera algún día para ayudar a mis padres financieramente y ayudar a la gente de mi comunidad”.
Riajane se prometió a sí misma: “estudiaré bien y le daré prioridad a mis estudios antes de casarme. Deseo terminar la escuela básica, la secundaria y luego la universidad. Si Dios permite que otros me ayuden con las finanzas, confío que con la ayuda de Dios puedo alcanzar y cumplir mi ambición”.
Transformación paulatina de Nuh
Nuh es madre de cinco hijos. Participa en las clases de alfabetización por medio de sus hijos, que también son estudiantes de la clase de niños. Debido a que Nuh solo terminó el primer grado de escuela básica, no podía leer ni escribir. Cuando comenzó a asistir a la clase de alfabetización, la primera cosa que aprendió fue a leer su propio nombre.
“Desde entonces, he aprendido a firmar documentos,” comparte Nuh. Por su parte, su maestra nos cuenta: “a través de su asistencia continua, aprendió a escribir las letras del alfabeto y los números... Su confianza comenzó a crecer. Comenzó a asistir a seminarios y reuniones. Mediante las lecciones de la clase, aprendió conocimiento práctico sobre paz y salud. También empezó a pagar sus facturas desde entonces. Aprendió la importancia de mantener la casa limpia y su actitud hacia otros también mejoró. Según dijo, comenzó a evitar las peleas con sus vecinos y el chismorreo”.
Nuh no conoce a Jesús, pero hay muchas personas orando por ello y tratando de alcanzarla para que le conozca. Asiste regularmente a las clases de alfabetización, pero aún no ha aceptado a Jesús. Sin embargo, es un ejemplo de cómo la clase de alfabetización se puede convertir en una oportunidad para cristianos de trasfondo musulmán para compartir a Cristo en el sur de Filipinas.
La historia de Gedeón inspira a Najir para ser profesor
“Tenía temor de unirme a la formación porque no tenía conocimiento ni habilidades,” dice Najir acerca de cuando comenzó su formación para dirigir clases de alfabetización. “Pero cuando leo y escucho la historia de Gedeón, mi pensamiento cambia. Gedeón vino de una familia humilde. No tenía conocimiento de liderazgo, pero Dios lo escogió para liderar a los israelitas y ganó la batalla con 300 hombres, con la ayuda de Dios. Después de escucharlo me dije a mi mismo, ‘no debo temer más porque Dios cuidará de mí y me dará sabiduría.’ Estoy agradecido de haber sido invitado a participar en la formación para pronto tener una clase de alfabetización en nuestra zona.”
Ahora Najir ya es profesor asistente de alfabetización en la zona.
El matrimonio de Rogoy y Nulkaya se fortalece
Jodel*, otro profesor de alfabetización, comparte sobre cómo las clases ayudaron al matrimonio de dos de sus estudiantes: “Rogoy y Nulkaya son una pareja de nuestra clase. Los padres de Rogoy están en contra de su esposa. Incluso le dijeron a Rogoy que se divorciara de ella. Pero, por lo que han aprendido de nuestro material de lectura en la clase de alfabetización sobre el matrimonio bíblico, Rogoy permanece al lado de su esposa. Hasta ahora viven juntos a pesar del hecho de que sus padres no se ocupan de ellos ni les hablan. Ahora se aferran a lo que han aprendido de la Palabra de Dios, de que Él no los deja o los desampara”.
Puertas Abiertas ha estado llevando a cabo clases de alfabetización entre creyentes en comunidades mayoritariamente musulmanas de Mindanao desde el año 2000, enseñando a más de 1.700 estudiantes. Algunos, como Najir, se han convertido en profesores. A mediados de 2016, 45 participantes cristianos de trasfondo musulmán habían sido formados para convertirse en profesores de alfabetización.
*Algunos nombres fueron cambiados y lugares ocultados para la protección de los cristianos de trasfondo musulmán.
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